Y al final cruzamos Los Andes

Llegó el día en el que unimos Mendoza con Viña del Mar en bicicleta. Cruzamos la cordillera y subimos al Cristo Redentor.

(By Gonzalo Ré  & @aromerocastro)

Cruce de Los Andes en Bicicleta

Primer día de viaje: Aprontar los bolsos, las bicicletas y esperar ansiosos.

Hicimos el chequeo general. Es el momento de controlar que se lleva lo indispensable. Cámaras para reponer ante pinchaduras, herramientas básicas, medicamentos y elementos de primeros auxilios.

Sobre el mediodía del jueves 13 de enero, partimos a la Terminal Tres Cruces de Montevideo, para embarcar en El Rápido Internacional con destino Mendoza.

Luego de discusiones varias con funcionarios de la empresa, en tanto no nos querían llevar las bicicletas, iniciamos el tan esperado y poco preparado viaje. La decisión de ir la tomamos en una semana.

¡Ahora se enterarán de cómo nos fue!

Viernes 14 de enero: Llegada a Mendoza.

El viaje comenzó en la cuidad de Mendoza, llegamos sobre el mediodía, después de 24 interminables horas de viaje, pero con las ganas intactas de comenzar la travesía y con la alegría inexplicable de ver los picos nevados de la cordillera lo que no hace más que aumentar nuestra ansiedad y certeza de que la meta será cumplida.

Luego de llegar, procedimos al armado de nuestras bicis, cargar todo y salir en busca de un lugar donde pasar la noche. Algunas personas nos preguntaban de donde veníamos y les contábamos de la travesía, nos aconsejaban de cuidados a tener en cuenta, caminos por dónde ir, etc (de todas maneras ya teníamos planeado el recorrido y las rutas a tomar).

Por fin después de recorrer algunos hostales entre otras cosas encontramos un hotel sencillo y acorde a nuestro presupuesto, nos bañamos, comimos y salimos a buscar insumos, tanto comida para la travesía, como cosas para la bici y de paso recorrimos la ciudad de Mendoza…

Sábado 15 de enero: Comienza la travesía, Mendoza – Potrerillos.

Este es el día cuando comenzaba la odisea, partimos de la ciudad de Mendoza a eso de las 8:30 am, con la idea de llegar a Uspallata a unos 140 km, emprendimos camino muy felices y emocionados de comenzar nuestra travesía. Después de hacer 10 km por la ruta 7 nos dimos cuenta que estábamos yendo al revés, si seguíamos así terminábamos en buenos aires y esa no era la idea jaja.

Las dificultades comenzaron cuando cuándo empezamos a subir los repechos, difíciles, largos y empinados…

En el camino conocimos mucha gente, nos hicimos amigos de un gendarme nacido en Uruguay, muy buena gente, nos dejó su contacto por cualquier cosa que lo llamáramos. En el camino conocimos a un veterano ciclista y un lugareño al cual llamé “sherpa” que vivía en las montañas, se ofreció a traernos agua después de charlar un rato y recibir consejos de su vasto conocimiento del lugar, el cual fue de gran utilidad. Por otro lado la gente que pasaba en autos, camiones, camionetas, etc, nos tocaban bocina y saludaban (Nosotros siempre con nuestra bandera de Uruguay en la chiva).

Después de unas largas horas de pedaleo habiendo echo unos 80 km en subida a la luz del sol llegamos a un pueblo llamado Potrerillos, un lugar espectacular con un increíble lago en un valle formado por agua de deshielo (el agua se veía totalmente verde), ahí paramos un rato para poder contemplar ese hermosos paisaje. Después continuamos camino y decidimos pasar la noche en Potrerillos, ya que el camino era difícil y se nos iba a complicar para llegar a Uspallata ese mismo día y no queríamos andar de noche.

Dando vueltas nos encontramos con una pareja de cicloturistas jubilados de Canadá, nos hicimos amigos de ellos y acampamos en el mismo lugar, después de estar instalados charlamos un largo rato con ellos y nos contaron de sus aventuras. Una vez fueron desde Bangkok Tailandia hasta Paris en bicicleta esa historia fue increíble, y en esta ocasión venían desde Santiago de Chile cruzando la cordillera hacia Mendoza y pensaban llegar al sur de Argentina y volver a cruzar a Chile…

En fin nos dieron consejos y más, aprendimos mucho de su vasta experiencia como cicloturistas.

Domingo 16 de enero: De Potrerillos a Uspallata.

Partimos alrededor de las 8:00 am del camping de Potrerillos rumbo a Uspallata. Después de estar una hora buscando un lugar donde comprar agua y no encontrar nada decidimos volver al camping y abastecernos con agua corriente la cual nos aseguraron que es totalmente potable. En fin terminamos saliendo a las 9:00.

La ruta a Uspallata fue un poco dura con muchas pendientes y por suerte tuvimos la posibilidad de disfrutar de buenas bajadas lo que nos ayudó a descansar las piernas. El paisaje de esa ruta es impresionante, realmente increíble, en casi todo el camino a nuestra derecha nos iba a acompañando el rio Mendoza producto del agua de deshielo de las montañas, vimos una antigua estación de trenes en ruinas, hacíamos paradas todo el tiempo para admirar el paisaje y poder sacar algunas fotos, realmente valía la pena.

Durante este tramo cruzamos por 10 túneles un poco peligrosos, lo cual aumentaba nuestra adrenalina y nos daba fuerzas para cruzarlos a toda velocidad y sin dudar, pero siempre tomando las precauciones necesarias, verificar que las luces funcionaran correctamente, estar muy atentos y pedalear como locos…

Ya nos quedaba poco para llegar a Uspallata, pero antes tuvimos que subir 2 REPECHOS que con 50 km de pura subida se nos complicó, pero eso no hizo que nuestras ganas de seguir disminuyan y logramos superarlos.

Por fin llegamos a nuestro objetivo del día, por donde hicimos un recorrido buscando un lugar para quedarnos y poder descansar, encontramos un hotel bastante cómodo por solo 70 pesos argentinos la habitación para 2, una ganga!

Después de instalarnos decidimos salir y almorzar decentemente ya que hacía 2 días que veníamos comiendo alimentos enlatados y queríamos algo caliente…

Lunes 17 de enero: de Uspallata a Puente del inca.

Este día salimos bastante temprano con la idea de llegar a Penitentes a unos 65 km de pura subida, pero terminamos llegando a Puente del inca a unos 10 km más…

El camino fue bastante duro con muchas subidas como de costumbre, después de pasar por varios túneles nos encontramos con una cascada producto del deshielo que nacía en lo alto de una montaña, ya que nos habían recomendado tomar esa agua, decidimos meternos en el lugar y buscar alguna forma de llegar a esa cascada para poder cargar nuestras botellas, encontramos una bajada por el costado de un puente y logramos hacer contacto con agua pura y sin contaminación, muy rica y bastante fría. Luego de disfrutar un buen rato de ese maravilloso lugar producto de la naturaleza creada por algún ser más allá de nuestra imaginación, invita una reflexión: “Nada de esto puede ser producto solo de la casualidad, todo tiene una razón de ser, atrás de todo siempre hay una idea y una mente cósmica capaz de plasmar tal maravilla.”

Continuamos camino y llegamos a un pueblo llamado Polvaredas, lugar muy tranquilo y un tanto desolado, pero realmente un muy buen lugar para almorzar y descansar un rato (lo cual hicimos) y luego seguir por el camino dándole pedal a la vida.

Por fin llegamos a Penitentes tal como lo habíamos planeado, pero como nuestro estado físico era bastante bueno decidimos seguir hasta puente del inca a unos 10 km y pasar la noche ahí. Creíamos que hacer esos 10 km no iba a ser un gran problema es más pensamos es un boleto, lo cual estábamos totalmente equivocados, nos agarro un viento cruzado y se nos dificulto más hacer esos km que todo lo que habíamos hecho en el día, esa parte fue bastante sufrida, pero más allá de las calamidades y el tiempo que nos llevó ese tramo logramos llegar al objetivo. Recorrimos el lugar como de costumbre buscando un lugar donde alojarnos, conseguimos un hostel a bueno precio y por supuesto acorde a nuestro presupuesto, lugar cómodo y buena gente. Ahí mismo conocimos algunas personas con sed de aventura lo cual rápidamente hizo que surgiera alguna conversación interesante, la mayoría de ellos estaban ahí para subir el Aconcagua lo cual nos intereso mucho y logramos sacar información ya que es una aventura muy interesante para hacer. Ellos nos felicitaban por nuestra aventura y odisea lo cual alimentaba más nuestras ganas de seguir adelante, y por supuesto nosotros también sentíamos esa admiración por lo que ellos querían lograr…

Por supuesto conseguimos contacto de ellos para poder estar comunicados.

Puente del inca es un lugar maravilloso para ir en cualquier época del año…

Martes 18 de enero: De Puente del inca a Los Andes.

Cuarto día de travesía, salimos bastante temprano para poder visitar el Parque Provincial Aconcagua, un lugar espectacular el cual luego de abonar la correspondiente entrada pudimos ingresar, que decir el lugar un maravilla se podía apreciar una pequeña laguna (supuestamente laguna de los Horcones) desde un mirador y luego de hacer unos minutos de trekking logramos llegar al mirador del cerro Aconcagua con una vista realmente increíble de la pared sur de la montaña, como siempre nos tomamos un rato para admirar el paisaje y tomar algunas fotos. Cada lugar que conocíamos nos parecía mejor que el anterior…

Salimos del parque y continuamos, nos quedaba mucho camino por recorrer para llegar a la ciudad de los Andes en Chile. Después de pedalear un rato nos encontramos con 3 muchachos Cicloturistas haciendo el mismo recorrido que nosotros y la misma travesía y para nuestra sorpresa eran Uruguayos al igual que nosotros, de 2 pasamos a ser 5 aventureros en busca de cruzar los andes en bicicleta y continuamos el camino todos juntos y con un mismo espíritu.

Tras pedalear algunas horas llegamos a la base del Cristo Redentor de los andes a unos 3000 metros de altura, paramos, descansamos y comimos muy bien ya que nos esperaba un duro desafío.

Luego de abrigarnos un poco ya que a esa altura la temperatura era bastante baja continuamos el camino. Un ascenso de unos 1000 metros nos esperaba en 8 km por un camino caracol de tierra y piedras. Al principio el ascenso parecía ir muy bien, pero después de los 3500 metros se complico, faltaba el aire, las piernas ya no respondían de la misma manera, la velocidad promedio de pedaleo era de uno 3,5 km/h, el esfuerzo era increíble, pero teníamos la convicción de que íbamos a llegar, no existía la palabra retroceder en ese momento. Luego de 2 horas y media interminables logramos llegar a la cima, a pesar de la falta de oxigeno, nuestras piernas que no respondían de la mejor manera, en fin todo nuestro físico estaba agotado. Como de costumbre nos tomamos un rato para contemplar el lugar que era realmente increíble y con una vista impresionante a 4000 metros de altura…

Llegó la hora del descenso, que alivio después de 4 días de pura subida, sinceramente no sabemos que fue más complicado si subir o bajar, teníamos que ir con mucho cuidado y con los frenos en muy buenas condiciones. Fue toda una odisea, sobre todo para Romerito que bajo casi sin frenos. Después del descenso ya estábamos en Chile, ahora nos tocaba pasar por la aduana cosa que no fue tan complicado como pensábamos, fue rápido, sencillo y nos trataron muy bien.

El objetivo del día era llegar a los andes ya que antes no había otro lugar para pasar la noche. Supuestamente era bastante cerca algunos nos decían queda a tanto otros a tanto, lo que sabemos es que terminamos llegando de noche considerando que íbamos en bajada.

Debido a la hora que llegamos a los andes no tuvimos la oportunidad de recorrer mucho, solo para buscar un lugar donde quedarnos. Conseguimos un lugar por 10000 pesos Chilenos para los 5, eso serian unos 400 pesos Uruguayos, realmente una ganga, no era un hotel 5 estrellas pero al menos tenia camas para dormir, la verdad era una pocilga pero al menos sirvió para pasar la noche.

Miércoles 19 de enero: De Los Andes a Concón.

Esta era la última etapa del viaje, salimos alrededor del mediodía después de comprar algunas cosas para el viaje. Esta etapa no implicaba mucha dificultad ya que la mayoría del tramo era en bajada aunque era una etapa larga de unos 130 km.

Luego de pedalear algunas horas paramos en un pequeño pueblo llamado Ocoa para poder almorzar, descansamos un buen rato, comimos muy bien y tomamos algo de cerveza fría…

Continuamos camino, con tanta comida y cerveza pedaleando al rayo del sol éramos una bomba de tiempo, pero como era la última etapa del viaje y no tenía tanta exigencia física pensamos que no sería un problema comer bien y tomar alguna cervecita bien fría…

A eso de las 20:00 hs llegamos a Concón, estábamos tan emocionados de llegar al Pacífico que lo primero que hicimos fue darnos un baño en el agua congelada…

Recorrimos el lugar buscando donde quedarnos ya que se nos hacía de noche, después de buscar un rato encontramos un hotel espectacular en la rambla. El hotel era muy bueno, teníamos un balcón en nuestra habitación con vista al mar, había una buena piscina, en fin, el precio era muy bueno así que no lo dudamos un segundo y nos quedamos ahí 2 días y disfrutamos del lugar. Con nuestras bicicletas nos dedicamos a recorrer el lugar, pasamos por Reñaca y Viña del Mar, los paisajes en la costa del Pacífico aquí son espectaculares.

Estábamos muy orgullosos de completar nuestro viaje, así que decidimos comprar algo de bebida fría, sentarnos y admirar el paisaje…

Written By

  • Jorge

    que buen viaje!!!!!

  • Jorge Almada

    hola

  • maria eugenia pignata

    que increíble experiencia!!!!! y una gran anécdota para compartir toda la vida

  • Compañero de viajes….

  • Sebastián

    Muy buen relato, me ayuda a aclarar las cosas para mi viaje. Pensamos hacer el mismo recorrido para el que ya estamos entrenando. Felicitaciones por la entrega y supongo que al llegar ya se te pasó por la mente pensar en cuál sería el siguiente desafío. Un abrazo y cuento con tu experiencia, o la de ustedes para pedir algún consejo!